Fuente La Lastra
Un manantial histórico rodeado de misterio y belleza romántica, cuyas ruinas atestiguan el esplendor de las aguas minero-medicinales reconocidas oficialmente a principios del siglo XX.
Ubicación y Magia del Entorno
Para descubrir La Lastra, el visitante debe seguir el curso del arroyo de Las Navas del Molero desde la Fuente de San Rafael. A unos 200 o 300 metros, un viejo puente marca el inicio de una vereda que se adentra en el monte. Tras caminar unos 100 metros en línea recta, se revelan las cautivadoras ruinas del antiguo kiosco, que aún conservan una innegable belleza romántica.
El manantial en sí se encuentra ligeramente al sur, a unos 10 o 20 metros de las ruinas, hoy en día semicubierto por las zarzas y los desmontes del terreno, atestiguando el paso implacable del tiempo sobre lo que fue un complejo termal de gran relevancia.
Historia y Reconocimiento Oficial
Históricamente, la identidad de La Lastra ha estado envuelta en confusión. En los informes del IGME de principios del siglo XX, las fuentes de esta zona a menudo se mezclaban y agrupaban erróneamente bajo el nombre general de “Fuente Agria” o se asociaban a localidades vecinas. Sin embargo, los estudios rigurosos confirman que La Lastra era uno de los manantiales principales del Balneario de Peñas Blancas (Santa Elisa), situado en el término de Espiel.
La importancia de este sistema fue tal que, en el año 1928, el Balneario de Peñas Blancas fue declarado oficialmente de utilidad pública por la calidad minero-medicinal de sus aguas, un esplendor que se mantuvo activo hasta que el recinto quedó abandonado y en ruinas tras 1936.
Un Complejo Sistema Geológico
La existencia de La Lastra no es fruto de una simple filtración superficial. El agua brota porque asciende a través de profundas fracturas en los materiales del Carbonífero (areniscas y lutitas) de la Cuenca del Guadiato.
Al igual que el resto de las grandes fuentes del entorno, La Lastra no es una surgencia aislada, sino la expression de un complejo acuífero subterráneo donde las aguas se mezclan. Por ello, comparte el mismo perfil químico que hizo famosa a la zona: es un agua bicarbonatada, ferruginosa (rica en hierro), ácida, fría y carbónica, con ese inconfundible toque efervescente que le otorga el gas CO₂ natural de las profundidades de la tierra.
Sigue la ruta del agua
Las fuentes de Villaharta guardan siglos de historia, leyendas y propiedades únicas que la tierra cordobesa ha regalado a viajeros y vecinos. ¡Ven a descubrirlas y probarlas!
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